OPINIÓN. ¿Y si nos evalúan a todos? (Por Johan Cano Valencia)

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(Imagen tomada de internet)

Ha pasado más tiempo y todavía el gobierno de turno no ha resuelto la huelga del magisterio. Los estudiantes están cerca de perder el año escolar y cada día que pasa la situación se vuelve aún más grave. La última reunión estuvo a punto de resolver el problema; sin embargo, al llegar al tema de las evaluaciones, no se llegó a un acuerdo y las negociaciones se suspendieron, con ocho puntos resueltos de nueve.

La ministra salió a declarar y los congresistas, que sirvieron de intermediarios, también. Bajo la expresión “la meritocracia no es negociable” mostraron a los maestros como intransigentes y Marilú Martens declaró que el ministerio de educación igual respetaría los ocho temas resueltos y que empezaría el descuento para los profesores que no vuelvan a las aulas y, posteriormente, los despidos masivos.

Por su parte, los docentes han señalado que no es un capricho, que sienten que las evaluaciones son punitivas y que lo que buscan es retirar a docentes del ministerio para así poder seguir privatizando la educación y reducir la carga social que el Estado tiene en ese sector. La información ha empezado a circular a través de las redes sociales, de ambos lados,  y entre los mejores argumentos está el hecho de que a ningún profesional lo expulsan del Estado solo con evaluaciones.

Si bien todos estamos de acuerdo con que la educación debe mejorar y la “meritocracia” ayuda a lograr este propósito, ¿por qué solo se aplica la “meritocracia” al sector educación? Parece que no se quiere entender que el problema del magisterio tiene sus orígenes hace varias décadas atrás. Los profesores son parte del sector más olvidado del estado. El presupuesto que se designa al sector educación es de los más bajos de Latinoamérica, pero además ningún otro sector ha requerido tantas luchas para tener un aumento de sueldo. Nadie ha sufrido el mismo estancamiento salarial que el que tienen los docentes por tantos años. A nadie se fiscaliza tanto, a nadie se le exige tantas mejoras. Se les pide, pero no se le da o se les da muy poco.

Estamos de acuerdo en que la educación debe mejorar y en que para esto hay que exigir calidad. Pero lo que no se dice es que no solo la educación está en problemas ¿y si empezamos a usar la misma meritocracia con todos?, ¿si evaluamos a médicos, policías, jueces, etc. durante tres veces y si no trabajan bien los expulsamos? No me malentiendan, no se trata de llegar a la típica frase “mal de muchos, consuelo de tontos”. Pero lo que sí se quiere que se entienda es que si actuamos así, haciendo diferencias, caemos en una especie de discriminación contra el profesorado que los indigna y los hace sentir menos en relación con el resto.

Ojalá que el Estado pueda resolver este problema cuanto antes y que los docentes regresen a sus aulas por el bien de los estudiantes. Sin embargo, me queda el sabor en la boca de desear  y querer que se aplique la “meritocracia” con todos. Así, tal vez, podamos librarnos de malos profesionales que cometen aberraciones en todos los sectores.

Esperemos que esta idea no caiga en “saco roto” y que la próxima vez que veamos en televisión a un médico amputando la pierna derecha en lugar de la izquierda, porque sencillamente se equivocó, o aun policía siendo parte de una banda de criminales, también tengamos ganas de que la “meritocracia” se aplique a todos los sectores.

Al fin y al cabo, servir al pueblo es un privilegio y deberían hacerlo los mejores.

Artículo escrito por Johan Cano Valencia, licenciado en Literatura y Lingüística, editor de la sección de cultura de HBA, columnista y colaborador de varios diarios de Arequipa, y profesor de secundaria.