OPINIÓN. Perú, país de violadores (Por Fernando Taco Mendoza)

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Marco Antonio Luza Segundo es el nombre del monstruo que el pasado domingo, mientras se realizaba la jornada del fracasado Censo Nacional de Población 2017, abusó sexualmente de una empadronadora.

La víctima, auxiliada seis horas tarde, asegura que el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) le ofreció mil soles para que jamás dijera que mientras cumplía su labor voluntaria un sujeto arruinó su vida para siempre, para que jamás dijera que quiere justicia en una nación donde escasean los justos y abundan los abusadores. Este es mi Perú, país de violadores.

Cuando la espeluznante tragedia se convirtió en noticia popular y nadie dejaba de hablar de ella, los trogloditas con tecnología empezaron a teclear. Miles de comentarios rebosaron las redes sociales. Varios sujetos de la misma calaña machista, misógina, abusadora y maltratadora usaron su computadora para recordarnos que, lamentablemente, Marco Antonio Luza Segundo no es el único ser humano que ve a las mujeres como objetos sexuales en nuestra sociedad, que hay miles como él.

“Se lo merece por estar molestando, tocando las puertas y quitando el sueño. Aparte, seguro fue provocativa, llamando la atención en sitios peligrosos. Cada uno sabe dónde se mete.” Escribió Luis Miguel Aguilar Aguilar (con incontables faltas ortográficas) desde su cuenta de Facebook.

Es por este tipo de gente junto a sus actitudes repugnantes y deleznables que la batalla contra la violencia de género y la misoginia se torna cada vez más difícil. Después de todo, parece que estos males son características mayoritarias en nuestro país y han calado tan profundamente en nuestro pensamiento que es imposible extraerlas. Precisamente por ese motivo, debe ser de especial preocupación.

Dadas las circunstancias, no es de extrañar, pues, que Lima sea considerada la quinta megaciudad más peligrosa para las féminas en todo el mundo y nuestro país el tercero en casos de violencia sexual. Desde luego, la capital no es el único lugar donde suceden tales hechos, datos facilitados por el Ministerio de la Mujer nos revelan que en ciudades como Junín, Arequipa, La Libertad, Cusco y Huánuco sufren también gran cantidad de estos lamentables casos.

Lo que ha quedado claro en recientes días es que nuestro país parece alejarse cada vez más de la tranquilidad para hundirse en el miedo, abuso y agresión. Aún nos encontramos lejos de convertirnos en el país que tanto soñamos. De momento somos la patria de la corrupción, del delito, del abuso, de la misoginia, de los hombres que creen a la mujer un objeto sexual. De momento somos Perú, país de violadores.