OPINIÓN. No se olviden del Baguazo (Por Johan Cano Valencia)

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Imagen tomada del Diario La República

Han pasado ocho años desde ese trágico 5 de junio del 2009 en el murieron 33 personas a causa de la ambición, el centralismo y la capacidad nula para dialogar. En las cercanías de la localidad de El Reposo, en la Amazonía peruana, un contingente policial ha desalojado de sus tierras a 5000 nativos aguarunas, huambishas y de otras etnias. Algún efectivo de la policía ha iniciado los disparos con arma de fuego, los nativos han contestado y así se ha marcado en la historia lo que se conoce como la Masacre de Bagua.

La razón fue que al gobierno de Alan García Pérez, que regía en ese entonces, le ha parecido que las tierras de la selva deben ser explotadas por una minera, pues estas no pertenecen a los nativos. Y que lo mejor para el Perú es que vengan capitales extranjeros a depredar los bosques y los ríos que durante tantos años han venerado nuestros hermanos de la selva.

Recordarlo es ahora tan urgente como en ese entonces. Nos ayuda a entender que el Perú es un país multicultural al que tenemos que tratar de unificar a través del diálogo y del respeto. Nos dice que a pesar de los esfuerzos, en nuestra patria todavía no se gozan de las mismas oportunidades. Nos reclama por la ausencia del gobierno que todavía tiene en el olvido a varias comunidades a las que todavía no llega salud, educación, agua o desagüe.

Y aunque en los últimos años hemos hablado mucho de inclusión social, de igualdad y de democracia, todavía nos falta demasiado. Es necesario que terminemos con la construcción de carreteras dignas que permitan la comunicación con todo el territorio nacional, que fomentemos, a través de ellas, la comunicación y unión de los pueblos que permitan una mejor calidad de vida para todos.

Ojalá el gobierno de turno ponga mayor énfasis en la construcción de todo tipo de vías. Es necesario que superemos las barreras geográficas y logremos unificarnos como nación. Mientras no lo hagamos, estaremos siempre viviendo de forma aislada, incomunicados unos con otros.

Tuvimos que esperar a 1980, a que el terrorismo se apoderara de la sierra peruana, para que haya una migración masiva hacia la costa y se unieran más los lazos entre serranos y costeños. No esperemos a que sea necesario otro brote subversivo en la selva para que podamos unificarnos con nuestros hermanos de la selva. Aprendamos de la historia y dejemos de cometer los mismos errores.

Artículo escrito por Johan Cano Valencia.