OPINIÓN. ¿Muerte a Essalud? (Por Johan Cano Valencia)

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(Foto referencial tomada de internet)

La semana pasada el sistema de salud de nuestro país estuvo en el ojo de la tormenta. La razón fue que la madre de la exministra de la mujer, Ana Jara, falleció en el hospital Rebagliati. Al parecer, el hecho habría sido producto de una negligencia en la atención, según declaraciones de la propia exministra, la desgracia fue a causa de la lentitud administrativa con que se recibió a la fallecida y por problemas en la atención médica del hospital.

Por tales razones, Ana Jara decidió denunciar el hecho públicamente. Su reclamo, esta vez, tuvo un eco en los medios de prensa que empezaron a indagar los hechos. La denuncia no solo fue mediática, sino que también pasó a la Fiscalía de la Nación que ahora analiza el caso y busca responsables. Todos se indignan por lo sucedido y recién actúa la justicia.

Pero lo cierto es que en Essalud las cosas están mal hace bastante rato. Cualquier persona que haya pisado alguna vez el seguro es consciente del terrible estado en el que se encuentra. Pacientes abandonados, camillas en los pasillos, recursos insuficientes, y procedimientos administrativos obsoletos son el reflejo de un sistema que se cae a pedazos, que está totalmente enfermo. Paradójicamente, nuestro sistema de salud estatal padece de un cáncer terminal.

Esta institución tísica es la encargada de brindar salud a todos los peruanos. Como si las propias enfermedades no fueran suficientes, también tenemos que soportar la ineficiencia. No todos somos ministros y no a todos se nos da cabida para los reclamos. Las quejas en el seguro son de todos los días. Los usuarios protestan en reiteradas oportunidades sin ser escuchados. El Estado se desentiende y no resuelve uno de los problemas más graves de nuestro país. Al final, gana la ley de la costumbre y nos resignamos a soportar. ¿Total?, si la madre de la propia Ana Jara fue víctima de este sistema, qué nos puede esperar a nosotros simples ciudadanos de a pie.

Frente al abandono de la salud estatal, muchas personas han optado por las clínicas particulares. Para decirlo claro, en nuestro país los que no pueden pagar para que los atiendan sencillamente se mueren. El Estado ha visto cómoda la situación y se lava las manos, no se hace nada por remediar el problema. Mientras tanto, miles de atropellos se cometen todos los días a lo largo de todo el país ¿Están esperando que la gente actúe con violencia para reclamar lo que simplemente es su derecho?

Artículo escrito por Johan Cano Valencia, licenciado en Literatura y Lingüística, editor de la sección de cultura de HBA, columnista en algunos diarios de Arequipa, y profesor de secundaria.