OPINIÓN. “Ley inquisición” (Por Fernando Taco Mendoza)

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Carlos Tubino Arias-Scheiber es parlamentario de Fuerza Popular y como tal está equivocado en un montón de cosas. Por ejemplo, el último viernes 21 de febrero presentó un proyecto de ley que pretende encarcelar a quienes ofendan, desprecien, agravien o insulten a alguien por sus creencias religiosas. La pena, según sus propias palabras, sería no menor de dos ni mayor a cuatro años. En caso el agraviado resultara muerto o con daños en el cuerpo o en su salud mental, la pena podría extenderse hasta 15 años. Tubino propone además que a los dañadores y destructores de parroquias, iglesias, santuarios, ermitas, catedrales o cualquier lugar para rendir culto a una fe, les espere, en caso el proyecto de ley se convirtiera en ley, entre dos y cuatro años de prisión.

¡Por Dios, qué locura te vino, Tubino! ¿Acaso pretendes que retrocedamos en el tiempo? ¿Cuánto? ¿Un siglo? ¿Dos? ¿A la inquisición? Lo que sucede aquí es que Carlos Tubino, mejor conocido como señor Monopoly en las redes sociales, quiere que la fe tenga un trato especial por parte del Estado. Por eso cree que es más importante que se dañe una iglesia que una casa cualquiera. Lo cierto es que de ninguna manera el estado debe ser desigual ante sus ciudadanos por la fe que profesan.

Sin embargo, lo más grave que ha hecho Tubino es amenazar la libertad de expresión. ¿Qué hay de la crítica? ¿Qué hay de la tolerancia? ¿Si no soportamos algo, lo prohibimos? Pero qué vas a saber tú de tolerancia, Tubino, si cuando cuestionamos la posición de tu bancada en contra de investigar en el Congreso las denuncias de abusos del Sodalicio, nos insultaste. “Ándate a la c… de tu m…”, le escribiste a uno de nosotros, tus cuestionadores, desde tu cuenta de Twitter. ¿Te encarcelamos por insultar, Tubino? ¿Lo dejamos pasar porque no insultaste al que te cuestionó por su fe? Dinos, Tubino, ¿las libertades religiosas son más importantes que las demás? ¿De qué se trata esto? ¿Es acaso una nueva manera de encubrir los abusos sexuales en el Sodalicio como sugiere Alberto de Belaunde?

Por otro lado, el proyecto de ley presentado por Tubino es totalmente impresentable. ¿Ofender? ¿Agraviar? ¿Insultar? ¿Despreciar? ¿Qué es esto? ¿Un elogio a la subjetividad? Estas son, después de todo, palabras que pueden ser interpretadas de diferentes formas. No olvidemos, pues, que en una democracia es verdaderamente importante la crítica, la tolerancia, el cuestionamiento, el debate. Y si alguien se ofende, que se aguante, que lo que se protegen son derechos, no sentimientos.