OPINIÓN. Las muertes en la galería Nicolini

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(Foto tomada de Andina)

Jovi es un muchacho de 20 años y no estudia, pero trabaja desde muy temprano porque su familia necesita dinero. Todos los días parte de madrugada de su casa, en el distrito de Independencia, y se va al centro de Lima. En la esquina de su chamba, centro comercial Nicolini (Las Malvinas), antes de iniciar su larga labor, se encuentra con dos de sus “patas”: Coco, que tiene 20 años, y “el cachorro”, un muchacho a quien llaman así porque es menor de edad. Ese día ninguno de los tres ha vuelto a su casa, un incendio los ha dejado atrapados y nadie puede hacer nada para ayudarlos.

Ellos trabajan en el techo de la galería, en una especie de contenedor de metal en el que hace demasiado calor. No les queda de otra y tienen que soportarlo porque la calle está “dura” y no hay muchas oportunidades para quien no tiene estudios. Trabajan encerrados de 7:00 am a 6:30pm, no pueden ir ni al baño y solo tienen una hora libre a mediodía para salir a comer algo. Cuando el incendio inició, ellos ni se dieron cuenta y siguieron trabajando.

Su trabajo consistía en adulterar fluorescentes, lo que hacían era borrar las marcas originales y colocarles otras falsas para poder venderlos más caro. Por cada 25 tubos fluorescentes que adulteraban les pagaban 2 nuevos soles (al día, sacaban alrededor de 20). Cuando el incendio se agravó y sintieron el humo, fueron en vano sus intentos por salir. Lo único que les quedó fue hacer señas a través de una pequeña ventana para intentar que alguien los vea.

Los tres han perdido las esperanzas. Sienten que el calor cada vez más intenso y que se vuelve más difícil respirar. Temen por sus vidas. Uno de ellos, Coco, le envía un video a su madre contándole cómo están atrapados y no pueden salir. Piensa que cuando lo vea su familia hará todo lo posible para sacarlos de allí.

Los bomberos trabajan durante días, como es una galería que vende productos de ferretería se hace difícil extinguir el fuego. El incendio se inició el pasado jueves 22, aproximadamente a las 12:30 horas, los bomberos han trabajado sin descanso para poder controlar el siniestro. Finalmente, el día lunes, cuando han controlado la situación, ha sido demasiado tarde. Los han encontrado muertos y no se ha podido hacer nada por estos 3 jóvenes, que han muerto producto de la negligencia, la informalidad y la impunidad con que se vive en este país.

Ahora todos se tiran la pelota y nadie se hace responsable. El Alcalde Castañeda dice que fue culpa de la gestión anterior. Susana Villarán se defiende con imágenes del satélite que desmienten a Castañeda. Algunos le echan la culpa a los bomberos por la demora y otros se acuerdan recién de la falta de materiales con estos funcionan. Recién se acuerdan de los certificados de Defensa Civil y de los permisos.

Lo cierto es que nadie les va a regresar la vida a estos tres jóvenes que han muerto porque en nuestro país todo se hace como sea y todo ocurre como si esto fuera tierra de nadie.

Artículo escrito por Johan Cano Valencia, Lic. en Literatura y Lingüística (UNSA), candidato a magíster (UNMSM), editor de la sección cultural de HBA Noticias y profesor de secundaria.