OPINIÓN. La cultura coreana en el Perú (Por Urpi Nelly Jara)

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Hace algún tiempo leí una frase que, a groso modo, decía que Corea del Sur pretende colonizar el planeta. Después de todo, este país no solo exporta autos, barcos, celulares, sino también, cultura (K.pop, doramas, etc.). Esta, ha logrado calar en la forma de vida de sus seguidores de otras partes del mundo.

La expansión cultural del país asiático en el Perú empieza con los doramas, series de 25 capítulos como máximo, transmitidos por Tv Perú a partir del 2006. Pronto, se volvieron populares los dramas coreanos y gracias al internet el K-pop ingresó al país. Este fenómeno ha creado un mercado en el mundo, y Arequipa no es la excepción, pues, se ofrecen fiestas en las que se proyectan videos de sus ídolos y venden suvenires relacionados a la cultura coreana.

El K-pop (pop coreano) es un rentable negocio. Es por eso que existen tres agencias que dominan este mercado: YG, SMTown y JYP. Estas organizaciones facturan grandes cifras de dinero al año, ya que en Corea hay una alta demanda para formar grupos de K-pop, las expectativas de estas empresas de entretenimiento son altas. Debido a esto, los jóvenes aspirantes deben practicar largas jornadas de baile y canto. Esta exigencia somete a los candidatos y grupos consagrados a un gran estrés por liderar en el mercado ya no solo coreano o asiático, sino mundial.

En la industria del K-pop no se es un “idol” (ídolo) si no se ha pasado por alguna de las grandes empresas, ellos imponen modas relacionadas a la vestimenta y comportamiento que se va renovando con el devenir de la fama. Los “idols” del K-pop son etéreos, no hay margen de error. Son, también, grupos que tienen un corto plazo de carrera, luego desaparecen, disueltos tras el lanzamiento de un grupo nuevo.

El K-pop es un arte perfeccionista, hecho probablemente de volátiles vestidos y una puntillosa perfección. No solo por la puesta en escena, sino también, por la impecable vida y comportamiento que deben llevar los cantantes.

Probablemente, hoy en Arequipa ya se ha alcanzado el clímax de este fenómeno, y, sin duda, mantiene un considerable índice de audiencia y fanatismo. Esto se puede observar en las fiestas de fines de semana, en algunos locales del corazón de la ciudad, ahí, los jóvenes se reúnen a ver vídeos y bailar al ritmo del K-pop y con toda la parafernalia que el evento amerita.

El pop coreano no solo se ha infiltrado en lugares recónditos, tiene fans en diferentes estratos sociales, los jóvenes quieren identificar sus canciones favoritas, de ritmo pegajoso e idioma distinto. Han aprendido ciertas frases en coreano para llamar a sus ídolos, pero sobre todo se sienten atraídos por el baile, la sincronía de cada integrante en el grupo y las tendencias que impone, no solo a nivel musical, sino también, a nivel de la moda, alimentos y cosméticos. Sin duda, una cultura que se ha vuelto altamente popular en nuestra sociedad.

Escrito por Urpi Nelly Jara Neira (arequipeña, 28 años, egresada de la Escuela de Literatura y lingüística, fue profesora en UTP. Actualmente estudia una Maestría en Análisis del Discurso)