OPINIÓN. Hablemos del arzobispo de Arequipa (Por Fernando Taco Mendoza)

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El 25 de noviembre se llevó a cabo el evento TEDxCharacato en nuestra Ciudad Blanca, en el auditorio Juan Pablo II de la Universidad Católica San Pablo. Sin embargo, la tercera edición de las famosas  conferencias se vio opacada por un escándalo cuando, días después de realizadas, los organizadores comunicaron que nuestro ministro de Cultura, Salvador del Solar, invitado especial y parte de los ponentes, no asistió debido a que fue vetado del centro de estudios.

La denuncia emitida a través de la cuenta oficial de Facebook de TEDxCharacato decía que esto sucedió debido a “un tema de carácter religioso al haber mantenido (Salvador del Solar) desacuerdos con el Arzobispo de la ciudad”.

Ahora bien, ¿quién es el arzobispo de nuestra ciudad? Javier Augusto Del Río Alba. Ese es su nombre completo. Recordemos, pues, que el señor Del Río Alba se hizo fama de discriminador al calificar al expresidente del Tribunal Constitucional, Oscar Urviola Hani, de “puneño nacionalizado, horroso”. Recordemos también que el obispo de Arequipa dijo que la “ideología de género” ocasiona que haya más violaciones. Y cómo olvidar la respuesta que le dio Del Río Alba a un muchachito que acusaba al padre Victor Guerrero como su abusador sexual. Camilo, el muchachito, cuenta que Javier Augusto Del Río Alba le respondió que Guerrero “era un ser humano y que se podía equivocar”. Actos repudiables que hacen de Del Río Alba un ser abominable, execrable, impresentable. Un ser que de santo no tiene nada.

Por otro lado, los desacuerdos que se mencionan en el comunicado de TEDxCharacato sucedieron a inicios de año. El ministro de Cultura se encontraba por ese entonces en Arequipa, como invitado de la ceremonia religiosa por el nonagésimo aniversario de la Fiesta del Señor de la Amargura. Fue esa ocasión la que Javier Del Río Alba aprovechó para hablar del colectivo Con mis Hijos no te Metas y pedirle al ministro que, por favor,  si no era mucha molestia y si Dios quería (y quería porque era él, el obispo, su friend, su mediador, su fiel escuchador, quien lo decía y no otro), proscribir la “ideología de género” del currículo educativo. Salvador del Solar en el momento de la contestación invitó a hacer una reflexión acerca de a quiénes “juzgamos como malos”.

Este es, pues, el arzobispo de nuestra ciudad, representante de la iglesia católica: alguien intolerante, con aires de grandeza y superioridad, ceguera religiosa y, más bien, actitud pecaminosa. Esperemos que situaciones tan vergonzosas y lamentables como la sucedida no se repitan.