OPINIÓN. “En el Día Internacional de la Democracia” por el Mg. Jorge Pacheco Tejada

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Este viernes 15 de setiembre se celebra el Día Internacional de la Democracia, por tanto, es oportuno hablar de la importancia de la educación y la formación de valores para aportar hacia una sociedad más democrática.

Quiero partir de una primera afirmación: el mundo ha cambiado y estos cambios están afectando seriamente a las sociedades democráticas y es que la difusión del pensamiento relativista ha influido en las costumbres y en el comportamiento de la gente. No se piensa igual que antes: Hay valores distintos.

Los cambios del mundo actual se caracterizan por niveles nuevos de complejidad y contradicción. El crecimiento económico y la creación de riqueza han reducido los índices mundiales de pobreza, pero en todo el mundo ha aumentado la vulnerabilidad, la desigualdad, la exclusión y la violencia.

Los modelos de producción económica y consumo han mejorado los niveles de ingreso económico, pero han contribuido al deterioro del medio ambiente. Se han fortalecido los marcos de derechos humanos internacionales, pero, contradictoriamente, la aplicación de esas normas está planteando serias y nuevas dificultades a las sociedades democráticas. El desarrollo tecnológico contribuye a una mayor interconexión y abre nuevas vías para el intercambio, la cooperación y la solidaridad; no obstante, asistimos a un incremento de la intolerancia cultural y religiosa y a una pérdida del sentido verdadero de la comunicación humana. Hay pues nuevos niveles de complejidad, inseguridad y tensiones.

Es importante entender qué está pasando y por qué. Hay quienes, por ignorancia y poca reflexión, echaron la culpa a la educación. Pero es bueno saber que en el origen de los problemas del mundo moderno confluyen: Acontecimientos históricos y corrientes de pensamiento como son: Positivismo – Anarquismo- Existencialismo – Marxismo y además las consecuencias del desarrollo científico y tecnológico.

El terrorismo, la violencia relacionada con las drogas, la guerra y los conflictos internos, e incluso la violencia familiar y escolar, van en aumento. Estos modelos de violencia plantean interrogantes a la educación sobre su capacidad para inculcar valores y actitudes orientados a la convivencia.

Algunos podrán preguntarse: ¿Por qué la educación tiene que atender esos cambios? Estos cambios generan tensiones muy fuertes en nuestros niños y jóvenes por lo que la educación tiene que prepararlos y educarlos para que puedan adaptarse y responder a los desafíos de las nuevas sociedades democráticas. Esto obliga a replantear las finalidades y los valores de la educación para que sea respuesta válida a este nuevo contexto.

El tipo de problemas que vive el mundo afectan a la esencia del ser humano, por ello se requiere, dice la UNESCO, inspirarse en una visión humanista de la educación y el desarrollo, basada en: Respeto a la vida. Respeto a la dignidad humana. Respeto a la igualdad de derechos. Justicia social. Diversidad cultural. La educación tiene que encontrar los medios de responder a estos desafíos.

¿Qué es lo que debe cambiar en la educación? Debemos reflexionar de manera ambiciosa sobre la educación y formular una visión al respecto teniendo en cuenta un mundo en mutación. Se necesita una visión humanista de la educación porque existe la necesidad de humanizar a la persona. Debemos tener claras las razones y motivaciones para optar por una educación que humanice. Básicamente se trata de educar para que la persona sea más persona. Ése es nuestro rol formativo.

Debemos aprende a desarrollar y aplicar de modo más efectivo competencias adaptables a su desempeño laboral. Estas competencias suelen estar más centradas en lo que se conoce como ‘competencias transferibles’, ‘competencias del siglo XXI’ y ‘competencias no cognoscitivas’, que son la comunicación, la alfabetización digital, la resolución de problemas, el trabajo en equipo y el espíritu de empresa, pero sobre todo una educación en valores.

Se trata pues de un enfoque integrado, basado en sólidos fundamentos éticos. La educación sigue siendo la fuerza transformadora más poderosa para enseñar a vivir en un planeta bajo presión y para superar el utilitarismo y economicismo de cortas miras, para integrar las dimensiones múltiples de la existencia humana.

Se trata básicamente de impulsar principios éticos y morales basados en una visión humanista del desarrollo que se opongan a: la violencia, la intolerancia, la discriminación y la exclusión. Finalmente podemos preguntarnos: ¿Cuáles deben ser los valores que sustenten la educación en el contexto actual de transformación social y que aporten al sostenimiento de una sociedad democrática?

Educación debe consistir en adquirir competencias básicas para una sociedad más democrática. Una sociedad democrática hoy, requiere garantizar cuatro rasgos: mayor justicia, equidad social, solidaridad mundial y tener clara la idea de bien común.

Para ello la educación debe atender cinco valores clave: justicia social, respeto, solidaridad, responsabilidad.

 

Dato del autor: Mg. Jorge Pacheco Tejada es el Director de la Escuela Profesional de Educación de la Universidad Católica San Pablo.