OPINIÓN. El aeropuerto y la cultura combi (Por Johan Cano Valencia)

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La semana pasada el escándalo explotó en Arequipa. La razón fue la muerte de una víctima inocente en el aeropuerto internacional. Según lo que se conoce, se trató de un hombre de alrededor de 45 años de edad que, al parecer, habría sufrido un ataque cardíaco en las instalaciones del Rodríguez Ballón. Según se presume, el hombre habría fallecido por una falta de atención oportuna. El aeropuerto de la ciudad blanca ahora está en el ojo de la tormenta y muchas son las informaciones que han salido a la luz.

Por un lado, se señaló que el aeródromo no cuenta con licencia de funcionamiento. A esto se sumó la investigación de un programa periodístico que denunció que tampoco cuenta con una oficina de primeros auxilios. Todo se agravó aún más porque algunos familiares del muerto grabaron  el preciso instante en el que se produjo el ataque cardíaco. Las imágenes muestran una pésima atención: no hay una respuesta inmediata y la emergencia se atendió solo con un botiquín de primeros auxilios, que ni en colegio.

El video se filtró en las redes, los medios periodísticos empezaron a investigar y surgió el terrible temor de que no fuera esta la única empresa que no cuenta con lo necesario (situación vergonzosa, si pensamos en los cobros elevados que se realizan). Lo cierto es que esto no es novedad, a los grandes no se les exige nada. Es más de lo mismo, se trata de la cultura combi y sus consecuencias.

En nuestra patria todo es a la coima, bajo la mesa. No interesa ni el servicio, ni la seguridad. Todos se han acostumbrado, incluso los usuarios. Nadie dice nada porque es parte de un orden establecido que se ha vuelto normal, gracias a la impunidad. Aunque no lo parezca lo que pasó con Odebrecth es consecuncia de esto. La cultura Odebrecht  es la evolución de la cultura combi, esa que se limpia con la ley, a vista y paciencia de todos.

Lo del aeropuerto es una perla y lo más probable es que sea el inicio de todo un collar. Si pensamos en la cantidad de acuerdos que, sobre todo en los últimos gobiernos, se cerraron bajo la mesa, nos daremos cuenta de que lo peor está por venir. Ojalá que esto ponga en alerta al gobierno para que empiece una campaña de fiscalización no solo de los contratos, sino también de la ejecución de los mismos. Hace rato que los concesionarios están pasando piola y nada les dice nada.