OPINIÓN. Detrás del telón: el curador de museos (Por Giuliana Catari)

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Usualmente cuando  visitamos la exposición de alguna galería o museo en la ciudad, prestamos más atención a la temática de la muestra que al proceso mismo de organización. Pero alguna vez nos preguntamos: ¿Qué hay detrás del título, la luz, el color, la ubicación de los objetos y todo lo que interfiere en la muestra? Pues bien, la respuesta a todo ello se resume en la palabra: curaduría.

La curaduría como parte del campo artístico es una disciplina que se encarga no solo de la presentación, sino de la organización,  producción y estructura de la muestra. En este sentido, la figura del curador -quien proviene de una tradición estadounidense- refería a la persona encargada de cuidar la colección. En la actualidad, dicha labor va más allá de la conservación de patrimonio, pues el curador es un mediador cultural entre el público y la obra a exponer, de forma que educa y comunica las ideas a través de la exposición.

Roca, J, refiere en “Notas sobre la curaduría autoral” Museología, curaduría, gestión, museografía. Manual de producción y montajes para las artes visuales”, que una de las acepciones más contemporáneas en la curaduría es la de  seleccionar. Es decir, que el acto de curador consiste en elegir a los artistas y las obras que conformarán esa exposición. Por ello, la perspectiva particular que brinde el curador, es el resultado de las relaciones del artista y el contexto en que se realiza su exposición. Asimismo, para aproximarse al acto curatorial es necesario “excluir” y así reducir la exposición a una dimensión razonable donde se puede trabajar.

Para ello, se define un tema, el cual permitirá comprender los tópicos no comunes que se plantea trabajar y servirá de filtro para mirar la producción artística de una región. Luego, se elige el título donde se establece los parámetros para reducir el campo de acción. En este punto, las obras elegidas se realizarán de acuerdo a la calidad intrínseca y las relaciones que puedan establecer con los demás. Así, la labor del curador se ve influenciada por su experiencia, conocimiento, y las decisiones que pueda tomar al momento de seleccionar e integrar los objetos pertinentes para la muestra y así establecer una experiencia estética e intelectual significativa para el público visitante.

Finalmente son cuatro los aspectos principales a considerar en la función del curador: La de negociar, mediar, relacionar y escenificar. La primera actividad busca establecer el qué, el por qué y el para quién de la exposición que se piensa curar. Esto incluye si es una muestra independiente o institucional, el costo, presupuesto, aspectos técnicos, así como las condiciones de posibilidad del proyecto. El segundo punto, implica la posición del curador como mediador entre el público y la obra, donde éste asume su rol autoral y usa responsablemente el poder que se deriva de las posibilidades de visibilidad para los artistas que implica su trabajo. Respecto al público, el curador debe explicitar las razones para lo escogido. El tercer punto, plantea la relación entre lo expuesto y el significado de lo que muestra, el universo de significados que se genera a partir de la exposición. El curador debe facilitar la comprensión del discurso planteado, así como debe dar el espacio para que la curaduría no sea demasiado literal.

Finalmente, la curaduría se construye en el espacio que dialoga con los artistas implicados, donde el rol del curador es similar a la del director del teatro, puesto que toda exposición en una puesta en escena que incluye la experiencia sensorial, así como del cuerpo. En ese sentido, la exposición es una exploración  de sentidos y conocimientos que invita al espectador  a conectarse con su identidad y patrimonio de forma artística  e informativa.

Giuliana Catari Pancca (arequipeña, 29 años). Crítica literaria. Estudió Literatura y Lingüística en la UNSA, sigue la Maestría en Literatura Hispanoamericana  por la Pontificia Universidad Católica del Perú  (PUCP) y el Diplomado en Gestión Cultural por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM). Actualmente es Bibliotecólogo del Instituto de Ingenieros de Minas y colabora en diversos medios de difusión cultural.