OPINIÓN. ¿Corrupción en el fujimorismo? (Por Johan Cano Valencia)

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La semana pasada la fiscalía especializada en lavado de activos pidió dos órdenes de allanamiento e ingresó de improvisto a los locales de Fuerza Popular. A los fujimoristas, ambas diligencias les causaron incomodidad. Al punto de que incluso varios miembros del partido naranja acudieron a sus locales para, supuestamente, reclamar por estas “injustas pesquisas” y tratar de impedir las diligencias.

Lo cierto es que la ley es para todos y que, dado que es una investigación por lavado de activos, ambos allanamientos debían realizarse. No existe forma de que la fiscalía pueda encontrar evidencias solo con solicitar amablemente los documentos. Lo lógico es que deba buscarse y a fondo, pues lo más probable es que, si Keiko Fujimori ha cometido algún delito, todas las pruebas se encuentren ocultas o, peor aún, destruidas.

No hay reclamo que hacer y solo queda respetar la legalidad. No se entiende porque congresistas como Luz Salgado, Héctor Becerril, y Rosa María Bartra hacen tanto escándalo y denuncian irregularidades. Nada más absurdo que las declaraciones de Becerril que acusan a la fiscalía de actuar por una “venganza política” o que Salgado hablando de “robos” en lugar de incautaciones.

El colmo llega con la presencia de Rosa María Bartra durante los allanamientos. Con celular en la mano, graba a los fiscales y trata de amedrentarlos. Le interesa un rábano la legalidad y solo está del lado del partido, ha olvidado que ella también, supuestamente, “investiga casos de corrupción” y que preside la Comisión Lava Jato del Congreso.

Nada más claro para pintarnos a Bartra de cuerpo entero: a ella le importa más su partido que la justicia. Las diligencias han sido la prueba más fehaciente de que no puede ser imparcial y de que tiene un claro conflicto de intereses. Ojalá frente a tamaña desfachatez, le retiren la presidencia de la Comisión Lava Jato y se ponga en su lugar a otro congresista que no sea juez y parte.

Como van las cosas, resulta difícil que desde el congreso la mencionada comisión dé algún fruto en sus investigaciones. Lo mejor sería colocar a alguien que no pertenezca a un partido cuestionado. Por ahora, la mejor opción sería alguien del Frente Amplio, que por el momento menos vínculos con Odebrecht parece tener. No obstante, si las cosas siguen así, pronto no quedará nadie libre de acusaciones por corrupción. Sin duda, esta mala práctica que se institucionalizó con Montesinos, durante el fujimorato, ha evolucionado hasta límites insospechables en nuestro país.  ¿Qué curioso, no? Parece que de raza le viene al galgo.