OPINIÓN. ¿Cómo arreglar el Perú? (Por Fernando Taco Mendoza)

0
627

Luego de ser presidente regional de Moquegua, pasó a formar parte del equipo presidencial de Pedro Pablo Kuczynski. Primero colaboró como jefe de campaña electoral del partido Peruanos por el Kambio. Luego de los resultados de la segunda vuelta en 2016 pasó a recibir sus credenciales como primer vicepresidente de la República en el gobierno de Kuczynski.

Luego, como para no perder la costumbre de tener siempre puestos en el poder, se convirtió en ministro titular de Transportes y Comunicaciones, pero, para evitar ser censurado y por presión de parte del Congreso, o sea, de parte de los fujimoristas, tuvo que renunciar al cargo rapidito, casi casi sin haberlo disfrutado.

Entonces, dejó de ser ministro para convertirse en embajador de Canadá. Poco después, dejó el puesto en Canadá y se convirtió en presidente del Perú.

Su nombre completo, Martín Alberto Vizcarra Cornejo. Su edad, no importa. Su peso, tampoco. Lo que sí importa es que ahora es el hombre que todo el Perú está observando, importa que sustituyó a Kuczynski en ese cargo, que si de alguien depende superar la crisis y recuperar cierta estabilidad política es de él.

Sucede que nuestro nuevo mandatario ha iniciado su presidencia hace  muy poco, y que no ha iniciado tan mal. Nada más empezar ha declarado que la educación será una de sus prioridades. ¿Qué? ¿Que eso lo dicen todos los políticos? Sí, pues. Pero acá tenemos más garantías de que sea cierto. (Aunque siempre se desconfía, con justa razón, de los servidores públicos, porque, sucede que suelen tener la mala costumbre de prometer mucho a la población y de terminar robándole o censurándola o matándola). Martín Vizcarra, cuando era presidente regional de Moquegua, consiguió que los indicadores de aprendizaje de los estudiantes de su región fueran los mejores del Perú. Por supuesto, Moquegua no es el Perú y manejar todo un país es mucho más complicado. Sin embargo, este dato puede darnos una idea de cómo puede llevar Martín Vizcarra su presidencia.

La población está alerta e indignada. Toditos son corruptos y ladrones, piensa. Que se vayan todos de una vez, dice. ¿Cómo solucionamos el problema de la delincuencia y la corrupción? ¿Más cárceles?, ¿penas más severas?, ¿chapa tu choro?, ¿pena de muerte? Ni cárceles ni encarcelados ni violencia ni muerte. La respuesta es la educación.

Si Martín Vizcarra logra cambiar las armas por libros, nos salvamos. Batallemos la delincuencia desde la raíz. “Educa al niño y no tendrás que castigar al hombre”. Vamos, pues. No nos falles, Vizcarra.