OPINIÓN. Chapa tu choro (Por Fernando Taco Mendoza)

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William Carreón López, desnudo y con el rostro ensangrentado, pide piedad. A su alrededor un tumulto de gente lo insulta y golpea. Lo golpea porque, minutos antes, se ha metido por la fuerza a la combi estacionada de Eduar García para robarse las pertenencias guardadas dentro del vehículo. Pero William, a diferencia de sus amigos ladrones que lo acompañan en la intensidad de robo y de la noche, tiene una suerte malísima. Nada más entrar en la combi ha sido descubierto por Eduar, y ha sido capturado para ser golpeado. Esto, por supuesto, no le ha pasado a sus compañeros de robo, ellos gozan de una suerte mejor que la suya y nada más ver a Eduar han salido corriendo de ahí como si hubieran visto al mismísimo diablo enfurecido, han huido con un botín que consta de una cartera que guarda más de 500 soles y un celular último modelo. William lo único que se ha ganado es una golpiza y unos insultos que han terminado por hacerlo sangrar y llorar.

Esto sucedió hace pocos días en Juliaca. Y con cierta frecuencia casos similares se repiten en nuestro país. La sociedad, asustada, preocupada, alerta, combativa, enfurecida como está, ha decidido desde hace buen tiempo tomar la justicia por sus manos. Ha visto que la justicia impartida por las corruptas autoridades, que son las que nos gobiernan, de lo único que se encarga es de dejar en libertad a los delincuentes y de encarcelar a los inocentes.

Fue por eso que, hace no mucho, campañas como la de “chapa tu choro y déjalo paralítico”, y sus variantes como “chapa tu choro y línchalo” o “chapa tu choro y quémalo”, llamaban la atención de la prensa. La población creía haber encontrado por fin la manera de combatir la delincuencia, la fórmula mágica consistía en repartir golpes a diestra y siniestra al que fuera acusado de ladrón. Algo así como una caza brujas, solo que en el siglo                 XXI.

Todo mal, pues. ¿Qué pasó acá? ¿Nos queremos convertir en ciudad Gótica? ¿O acaso queremos parecernos a los de Sendereo Luminoso o del MRTA que también amarraban en postes, desnudaban, golpeaban, torturaban, insultaban y mataban?

Por ese entonces, cuando las campañitas monsergas que promovían la violencia estaban en auge, las estadísticas apuntaban a que siete de cada diez peruanos estaban a favor de linchar al que fuera señalado como delincuente. Las cosas no parecen haber cambiado mucho. Si vamos a golpear duro o matar algo, que sea esta barbarie perseguidora y cobarde de Chapa tu choro.