OPINIÓN. Cambiar de canal (Por Adriana Flores Ramos)

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Todos los sábados nos juntamos para ir a ver alguna puesta escénica, no gastamos en nada más que en una Coca-cola familiar. Del lugar en donde estemos es obligación llegar a la sala, el primero en arribar tiene el mejor sitio para el estreno de esa noche, él o ella también debe encender las luces y acomodar el lugar, luego deberá prender el televisor, elegir el canal 7 y esperar a que cada uno de nosotros vaya llegando a la “puesta en escena” de esa noche. El programa es Tercera Llamada y lo pasan por TvPerú que, además, ofrece una diversidad de programas culturales, este es uno de ellos y su fin es llevar a todos los hogares obras de teatro nacional con la finalidad de acercar al público general con este tipo de arte y con los más destacados montajes.
Los fines de semana la televisión se llena de programas simplones. Comenzando por el de la exreina del mediodía y su “gran show” hasta programas de chisme banal, humor racista y solidaridad fingida, dignos herederos de lo peor de Trampolín a la fama. El formato es el mismo en todos, la fabulación de la vida privada de los personajes del llamado Chollywood. El valor de la Verdad –felizmente desmontado de la televisión– era uno de estos programas donde la degradación de las personas llegaba incluso a fomentar el comercio de la vida íntima sin medir las consecuencias, como lo comprobaría trágicamente la primera protagonista, Ruth Thalía Sayas.
La pregunta que deberíamos hacernos todos los televidentes es sobre cuál es nuestra responsabilidad frente al hecho de que estos espacios televisivos se sigan multiplicando y sigan promoviendo una visión recortada, acrítica y banal de la sociedad. Podríamos simplemente cambiar de canal, pero estamos bombardeados de bufones y bufonas que amodorran nuestra capacidad de discernimiento. En este punto me gustaría citar a Marx, el norteamericano, el humorista; no el alemán, no el filósofo, sino el que se llama Groucho Marx, quien decía: “La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro”.
Esta frase tiene vigencia porque satiriza nuestra supuesta libre elección. La libertad de elegir se parece cada vez más a la falacia de la moneda: “Cara: pierdes tú; sello: gano yo”. En otras palabras, aparentemente nosotros ejercemos nuestra libertad de elegir con qué programa enfangarnos el cerebro, pero lo cierto es que no tenemos mucho de dónde elegir, y elijamos el canal que elijamos vamos a terminar idiotizados; como en el ejemplo de la moneda, igual terminamos perdiendo.
Por supuesto, la programación de lunes a viernes no está libre de esta plaga de superficialidad e incultura. La caja boba ha llegado a alienar nuestra cultura y también nuestro consumo de productos que creemos requerir. En medio de esta epidemia televisiva de “lo que realmente no importa, pero nos han hecho creer que importa”, en medio de esta miasma alimentada por los gigantes económicos, una brisa de cambio es la programación de TvPerú. Al inicio hablaba de una buena opción para las noches de sábado, pero lo cierto es que el canal del país, desde hace un tiempo, ofrece calidad de lunes a domingo y para todas las edades y gustos.
Por ejemplo, Exploradores es exclusivo para niños y niñas, con preguntas curiosas y dudas de lo más excéntricas que promueven la indagación y la curiosidad básica para todo descubrimiento científico. Baqueta y Claqueta presenta videoclips de bandas peruanas de diversos géneros musicales. Reportaje al Perú difunde paisajes, pueblos y cultura de nuestro país. Entre otros programas divertidos, culturales y entretenidos. Estimados y estimadas, no tienen que huir a la biblioteca, como Marx, cada vez que alguien encienda la tele, pueden simplemente cambiar de canal, pueden simplemente dejar de alentar la telebasura.

Escrito por Adriana Flores Ramos, 24 años, estudió Literatura y Lingüística en la Unsa. En el 2013 ganó los Juegos Florales Aletheya categoría Cuento Infantil César Vega.