OPINIÓN. Amores perros (Por Fernando Taco Mendoza)

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“Te podría matar. Pero no te voy a matar porque te quiero”. Son las palabras que Juan Mendoza, economista, comentarista de televisión y profesor principal de la Universidad Pacífico, habría pronunciado luego de jamaquear y ahorcar a su pareja. La víctima de la repudiable agresión, Lorena Álvarez, periodista y madre de un niño de cinco años, colocó una denuncia horas después del ataque. Se acercó a la comisaría de Orrantia esa misma tarde decidida a no callarse, convencida de que la violencia contra la mujer no se puede aceptar jamás, convencida de que solo denunciando lo sucedido no sucederá más.

Días después, un video subido a Facebook se torna rápidamente popular. La grabación hecha por Anahí Aguilar desde la ventana de su departamento muestra a su vecina, Micaela de Osma, siendo arrastrada por su pareja, Martín Camino Forsyth. Él la jala violentamente del brazo. Ella grita, se intenta zafar. Es obligada a entrar al edifico. Vuelve a gritar. La cámara del celular los pierde de vista. Anahí entonces abandona su posición, abre la puerta de su departamento y sale hacia las escaleras del inmueble. Baja. Ahí encuentra a Martin Camino subiendo los peldaños, tiene sujeta a Micaela. Anahí le reclama, lo increpa, graba la escena y Martín Camino Forsyth deja de arrastrar a su pareja.

La periodista Lorena Álvarez escucha el caso que, como es de esperarse, ha cobrado notoriedad. Se identifica, lo entiende. No duda en sumarse a las miles de personas que brindan su apoyo a la joven. Escribe en su cuenta de Twitter: “Toda mi solidaridad con Micaela de Osma, una nueva víctima de violencia contra la mujer. Estoy contigo. #NiUnaMenos”

Esta es solo la punta del iceberg. Solo dos de los millones de casos de brutalidad que existen en nuestro país. En el Perú 7 de cada 10 féminas son víctimas de violencia y en Arequipa la propensión es 8 de cada 10, informó el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables a inicios del presente año. Números alarmantes, penosos, vergonzosos, asquerosos que colocan a la Ciudad Blanca en segundo lugar, después de Lima, en casos de feminicidio a nivel nacional.

Es lamentable que cada vez más mujeres sufran de maltrato por parte de sus parejas o ex parejas, que las cifras de asesinatos de féminas aumenten gracias a trogloditas que no saben cómo amar. Solo hace falta mirar a nuestro alrededor para ver la escalofriante realidad. Ya es tiempo, pues, que hagamos algo al respecto antes de que la violencia contra la mujer siga en aumento.