OPINIÓN. No sean injustos con Justiniano (Por Johan Cano Valencia)

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La semana pasada se celebraron los 20 años de la operación militar Chavín de Huántar. La estrategia, que consistía en tomar desprevenidos a un grupo de terroristas que habían capturado a más de 50 rehenes, se llevó a cabo exactamente un 22 de abril, a las 15:23. Se trató de una serie de túneles que posibilitaron el ingreso del ejército a la embajada de Japón y que, finalmente, permitieron liberar a más de 50 personas secuestradas por el grupo terrorista MRTA.

Aunque la operación fue todo un éxito y una muestra de que el Perú podía derrotar al terrorismo, el problema, en realidad, era mucho más complejo. Se trataba de poner fin a una década de enfrentamientos armados que se iniciaron en nuestro país como producto de la desigualdad y del centralismo.

Los gobiernos en el Perú cometieron grandes errores y dejaron olvidados varios sectores que ocasionaron el descontento de la gente. La hiperinflación que nos dejó Alan García agravó la situación y aparecieron los movimientos terroristas que, de manera errada, trataron de cambiar la situación a través de la violencia.

La lucha contra el terrorismo y su derrota fueron la manera del Estado Peruano de enmendar los errores cometidos. Todo producto de las malas decisiones de nuestras autoridades. Sin embargo, el estado ha olvidado sus yerros y solo rescata lo que le conviene. Ahora, dos décadas después, pretende nombrar héroes a los comandos que participaron en dicha intervención militar.

Frente a esta situación, los congresistas de nuestro país fueron consultados por la prensa y dieron su opinión al respecto. La mayoría estuvo a favor, sobre todo los fujimoristas, que aprovechan cualquier ocasión para echarle flores a su líder preso.  Casi todos aceptaron, salvo  Justiniano Apaza.

La postura del legislador arequipeño fue clara: si bien es cierto que los comandos de Chavín realizaron una labor encomiable, básicamente cumplían su trabajo. Declarar héroe a estos soldados implicaría también hacer lo mismo con el resto de ciudadanos; por ejemplo, con los maestros que día a día cumplen una ardua labor, pero para quienes casi nunca llega el reconocimiento.

Por estas declaraciones, ahora todos han salido a hacerle cargamontón a Justiniano. Se lo acusa de una serie de cosas por dar una opinión que, desde mi punto de vista, es válida y respetable.  Apaza es un congresista respetable que casi nunca anda envuelto en escándalos o en líos. Por el contrario, ha sido el único legislador arequipeño que tuvo el coraje de denunciar a SEDAPAR por tantos abusos y negligencias. No seamos injustos con Justiniano.