Miles Davis, la trompeta de las tinieblas (Por Raysa Ugarte)

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La música está de luto, un 28 de septiembre de 1991, falleció el genial Miles Davis, el rey del jazz.

Miles Dewey Davis III, rey del jazz fue el segundo hijo de un humilde dentista el  Dr. Miles Dewey Davis II y de una apasionada profesora de órgano, Cleota Mae. Después, de nacer Miles, un 26 de diciembre de 1926, la familia entera se trasladó a East St. Louis, en Illinois. Sería en esta ciudad en la que Miles crecería y tendría que aprender lo difícil que es ser negro en un mundo de blancos.
En 1938, cuando cumple 12 años su padre le obsequia una trompeta. Aquí sentiría la pasión por la música y la magia de buscar un buen sonido. Es por eso que ese mismo año recibe clases para aprender a tocarla de Elwood Buchanan, su primer maestro en el Attucks Junior High.

Con un talento innegable, empezaría a tocar en pequeños conciertos desde temprana edad. A los 16, ya se presentaba en bares los fines de semana. Poco a poco ganaría reconocimiento, y alcanzaría cierta fama en los círculos amantes del jazz tras graduarse en Lincoln High School.

La fama total llegaría después, cuando tuvo la oportunidad de tocar con la banda de Billy Eckstine que estaba de gira por su ciudad. Fue ahí donde conoció a su ídolo Dizzy Gillespie (trompetista) y a Charlie Parker (saxofonista). Esta espectacular experiencia lo motivo a audicionar a Julliard (una prestigisa escuela de artes).

El talento que tenía le permitió ingresar, motivo por el cual llegó a Nueva York y empezó una nueva travesía. Como relata Miles en su autobiografía: “Julliard sólo fue una cortina de humo para acercarme al círculo de Bird y Dizz” (Apodos que Miles, le ponía a Charlie Parker y Dizzy Gillespie). Cuando los encontró, el dueto se encontraba en plena separación debido a la adicción de Parker por la heroína, droga que al poco tiempo Miles también probaría.
Su carrera como trompetista fue realmente sensacional, vivió y experimentó muchísimas etapas en el jazz con géneros como Cool y Hard Bop, Modal Jazz y Post-bop, Jazz fusión.

En 1955, firma con Columbia Records, aquí grabaría temas para la banda sonora de la película de Louis Malle: “Ascenseur pour l’échafaud” (1958). Gracias a la música de este consiguió una nominación para los Grammy en 1960.

En la década de los 1970, Davis decide darse un tiempo para él, de este periodo es el álbum “Get Up With It”. Sus años de alejamiento a la música y a la fama fueron a causa de la depresión que le causó el abandono de Frances Taylor, una exitosa bailarina con quien Miles estuvo casado. Ella lo acusó de machista, de tener carácter violento, y de poseer unos celos impulsivos. Por estos motivos, Miles le echa al abandono y se hunde en el mundo de las drogas.

Quizás sería su espíritu artístico el que lo sacaría del abandono, pues en estos años Miles también decide dedicarse a la pintura. Así el arte plástico se convierte en él en una forma de canalizar sus frustraciones y lo ayuda a retornar a la música.

Después de 5 años de reposo, decide volver al jazz, al que Davis siempre llamó “música negra”. Para él definir su música como “Jazz” era una ofensa. Lo primero que hizo al regresar fue dejar la discográfica Columbia Records y cambiarse a Warner. Aquí sintió mayor libertad para experimentar y pudo crear el jazz rock (influenciado por la aparición del teclado electrónico y de la música de Jimi Hendrix). Así llegaría  la publicación de “Tutu” su álbum con mayor éxito.

Finalmente, una neumonía se lo llevó a los 65 años de edad. En el hospital, de St. John de Santa Mónica (Los ángeles), se apagó la vida de uno de los mejores intérpretes que ha dado la historia del jazz. Su cuerpo descansa en el cementerio de Woodlawn, en New York. Su trompeta, que siempre supo reflejar su alma, todavía debe seguir impactando a todos con su música en el cielo.