OPINIÓN. Ejecutivo a la deriva (Por Fernando Taco Mendoza)

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Flaquea, duda, tiembla, llora, suda. El 71% de la población dice que carece de liderazgo, que ya es por las puras. A nuestro presidente Kuczynski le faltan pantalones. Tiene miedo y ha cedido. El que fue voceado alguna vez como el “presidente de lujo” parece jamás haber existido.

Como si su principal función fuera la de hacerse daño, PPK ha cambiado de gabinete, le ha hecho caso a las peticiones de Luis Galarreta. Sabemos ahora que la oposición no golpea al gobierno. El gobierno se golpea solo, se dispara, se desangra y se sienta a esperar su muerte.

Después de todo, el nuevo gabinete elegido por el presidente es para no molestar al fujimorismo, para evitar ir a la guerra. Todo parece indicar, pues, que durante las próximas semanas existirá paz en el Ejecutivo. Tendrán el tiempo suficiente para secarse el sudor y respirar.

Por su puesto, la situación cambiará cuando los de polo naranja decidan atacar otra vez. Aunque, de todos modos, ya no tienen apuro. Pueden ir lentito y con calma. Con la paciencia de los asesinos en las películas de terror. Si las cosas siguen como van, pronto, el Ejecutivo será ejecutado con un sadismo propio de Hannibal Lecter.

Nuestro presidente no quiere serlo más. Kuczynski lo que quiere es reír, bromear, bailar, tomarse “selfies” con Kenji y, sobre todo, dejarse maltratar. Keiko, por su lado, quiere llegar a ser presidenta, gobernar. Su hermano quiere sentarse con ella frente a frente, y, después de tantas peleas silenciosas, aclarar las cosas de una vez por todas.

Inevitablemente en medio de este catastrófico escenario surge una pregunta: ¿qué sucedería si Alberto Fujimori consiguiera el indulto? Desde luego es imposible cumplir la función de pitonisa. Sin embargo, surgen de inmediato varias posibles teorías de lo que acontecería.

Frente a la incapacidad del poder Ejecutivo no sería de extrañar que la lideresa del partido naranja aspire a tener el poder en el año 2021. Sin embargo, recientes declaraciones de Yecenia Ponce destapan la verdadera personalidad de Keiko. Lo que significa que la lideresa del partido naranja se está creando (más) mala fama. El indulto de Alberto serviría para desarmar a Fuerza Popular. El padre apoya al hijo contra la primogénita. Keiko pierde fuerza y el fujimorismo se divide.

Lo cierto es que, PPK ha perdido la oportunidad de definir su gobierno hasta ahora pusilánime y, mientras tanto, nos encontramos en una deriva, esperando a ver qué sucede. ¿Hacia dónde vamos, señor Kuczynski?