DEJAR DE LADO LAS CUATRO RUEDAS: EL TRÁFICO VEHICULAR EN AREQUIPA (POR FERNANDO TACO MENDOZA)

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Debía tener cinco o seis años cuando vi por primera vez una disputa en plena calle. Una cúster había chocado con un “tico” pequeño. Nadie resultó muerto ni herido, se trataba solo de una insignificante abolladura en la parte trasera de un taxi. El conductor de este, enfurecido, abandonó su asiento y se plantó frente al vehículo enemigo. Gritó, insultó, se le puso la cara roja de furia y, finalmente, rompió los espejos laterales de la combi con una barra de metal que sacó de su carro.

La gente suele decir que el tráfico es terrible, abrumador, insufrible y, sin ninguna duda, tienen toda la razón. Más aún en Arequipa, donde cada año se incrementan un promedio de 25 mil autos. No obstante, la congestión de tránsito no es el único inconveniente que se obtiene cuando se decide transitar sobre cuatro ruedas por nuestras calles. Es, de hecho, la puerta que nos da paso a nuevas molestias.

Las interminables filas que a diario los ciudadanos nos vemos obligados a hacer generan estrés, frustración y agresividad según el Ministerio de Salud (Minsa). El estrés a su vez genera también fatiga, dolores de cabeza, gastritis, palpitaciones, falta de concentración, desánimo, irritabilidad, nerviosismo, ansiedad y depresión. En otras palabras, todo indica que, pasar gran parte de nuestra vida encerrados entre autos, nos perjudica mental y físicamente.

“Debido a los humos provocados por el parque automotor, así como los problemas de saneamiento del agua y la contaminación sonora, Arequipa es una de las ciudades más contaminadas del país” fue la aterradora afirmación de Diego López Ramos, especialista en gestión y manejo ambiental.

Entonces, ¿qué podemos hacer para evitar tan fatídicos padecimientos? Por un lado, realizar reformas en las áreas urbanas para agilizar el tránsito es un arduo trabajo, de alto costo y duración, y que se encuentra además en manos de las autoridades ponerlas en marcha o no. Sin embargo, los ciudadanos que buscan llevar una vida sana pueden tomar otras medidas para transportarse como conducir bicicletas o, simplemente, caminar.

Lo cierto es que, en una ciudad en la que la contaminación y el estrés son cada vez más comunes, tal vez sea necesario, por nuestro propio bien, dejar de lado las cuatro ruedas.