CULTURA. Wáshington Delgado, el héroe de pueblo (Por Johan Cano Valencia)

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(Imagen tomad de Internet)

Un día como hoy, 07 de setiembre, falleció una de las figuras más notables de la literatura peruana, el poeta y comentarista literario Wáshington Delgado Tresierra, quien, con una poesía profundamente marcada por un espíritu social, sería el encargado de escribir varias joyas de la lírica peruana.

Llegó al mundo un 2 de octubre de 1927, en la ciudad imperial del Cuzco. Sus padres fueron Rosa Alicia Tresierra Galarreta y Juan José Delgado Delgado, dos migrantes que se trasladaron a Lima quizás con ansias de encontrar mejores posibilidades y brindar un futuro prometedor a sus hijos. En 1931, se establecen en la capital, específicamente cerca del Parque Universitario, y deciden radicar en la “Ciudad de los Reyes” definitivamente. Por tal razón, Wáshington es matriculado en el Colegio Monstessori en donde estudió junto a  José Bonilla y al genial Julio Ramón Ribeyro.

Posteriormente, seguiría sus estudios en el Colegio Anglo Peruano y al culminar su secundaria ingresaría en 1949 a la Pontificia Universidad Católica del Perú para iniciar su carrera de Letras y Derecho

Sería en la universidad en la que su quehacer poético rendiría sus primeros frutos, pues en 1952 fue acreedor al Premio Nacional de Poesía José Santos Chocano. Desde aquí, la trayectoria poética de Delgado tendría solo logros, incluso hasta llegar a ser miembro de la Real Academia de la Lengua Española.
Motivado por su primer galardón decide publicar su poemario “Formas de la ausencia” (1955) que la crítica recibiría con buenos comentarios. En él, se observaban bellas y pequeñas composiciones que impresionan hasta el día de hoy. Aquí una pequeña poesía que pertenece a este periodo:

TE ESTOY PERDIENDO

Te estoy perdiendo,

en cada voz que escuchas,

en cada rostro que contemplas,

en cada gesto tuyo,

en cada lugar

que recibe a tu cuerpo.

Ser como la luz

que te envuelve,

por la que dejas un retazo de sombra. Ser

como la noche que te obliga

a un pensamiento, a un deseo,

a un sueño.

 

Ser una materia leve,

una corriente extensa

que te persiga siempre.

No ser esto que soy

y que te está perdiendo.

(del poemario “Formas de la ausencia”- 1955).

 

Con la publicación de su primer libro, Wáshington opta por una vida nueva dedicada principalmente al trabajo literario. Junto con esta decisión también llegaría la del matrimonio. Así, en el mismo año de primera publicación, contrae nupcias con Rosalía García, con quien se muda a Lince, y con quien además tuvo tres hijos: Lucho, Sonia y Juan Pablo.

Después de su matrimonio, sería becado con un viaje a España que le permitiría seguir sus estudios en Literatura, allí aparecería “Días del corazón” (1957). A su retorno en 1958, siguió  “Para vivir mañana” que fue escrito durante el tiempo en que trabajó de profesor auxiliar en distintas universidades en 1959.

Luego vendría su ingreso a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde tendría una carrera prominente y terminaría de convertirse en una de las figuras de la literatura peruana. Aquí, todo sería logros académicos y poemarios. En la UNMSM obtuvo su doctorado en Literatura, fue jefe de Prácticas y luego Catedrático titular. También ahí verían la luz sus nuevas publicaciones Parque (1965), Tierra extranjera (1968) y Destierro por vida(1970), entre otros.

En 1970, llega un doctorado Honoris Causa por la Universidad Nacional de Chiclayo y por la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga.  Su nombre ya sería sinónimo de destreza poética, y sin duda, como diría Marco Martos,  su obra representa “una porción importante de la calidad de la poesía peruana del siglo XX”

Finalmente, fallece en la madrugada del 6 de setiembre de 2003, en el Hospital Edgardo Rebagliati de Lima. La causa sería un derrame cerebral masivo que apagaría una de las voces líricas peruanas de mayor talento. Sus restos serían velados en la antigua Casona de San Marcos a la que, prácticamente, le dedicó su vida.

En un entierro masivo, muchos estudiantes dirían adiós al poeta, que además de ser un extraordinario escritor y profesor se caracterizó sobre todo por una gran calidad humana que mostró en todo momento. Su perenne preocupación social lo convertiría en el mismo “Héroe de pueblo” que el propio Wáshington inventaría en una de sus poesías. Hasta siempre, maestro.

HÉROE DE PUEBLO

Yo construyo mi país con palabras,
digo cielo cuando miro el cielo
digo luz, agua, corazón y lo demás ignoro.

El silencio es profundo pero amo las alturas.
Hombres son y mujeres los que que alumbran mis ojos
y ni voz está con ellos como el aire en que viven.

No me importa la muerte si es justo mi combate.
Por el amor no por el odio he de sobrevivir.
Yo canto en las matanzas, yo bailo
junto al fuego, yo construyo
mi país con palabras.

(del poemario “Días del corazón”- 1956).

 

Artículo escrito por Johan Cano Valencia, licenciado en Literatura y Lingüística, editor de la sección de cultura de HBA, columnista del diario Sin Fronteras y profesor de secundaria.