CULTURA. Sobre Akira Kurosawa (Por Fernando Taco)

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Un día como hoy, hace 19 años, murió Akira Kurosawa, el célebre director japonés autor de películas como Los siete samuráis, Rashomon o Dersu Uzala. Quien fue calificado por Steven Spielberg como “el Shakespeare del cine contemporáneo” tras enterarse de su fallecimiento. Con gran afición, los fanáticos del séptimo arte recuerdan y admiran hasta el día de hoy las obras que dejó este maestro de maestros.
Akira nació en Tokio (1910). Su padre, Isamu Kurosawa, descendiente de samuráis, fue director de un instituto del ejército japonés. Su madre, Shima Kurosawa, hija de una familia de prósperos comerciantes, se dedicó al cuidado de su marido y de sus siete hijos. Pero es Heigo, hermano mayor de Akira, quien causa mayor influencia en él marcándolo para el resto de sus días. En 1923 Heigo, con 17 años, pasea junto a un Akira de 13 entre los escombros que ha dejado un terremoto en Tokio. Akira aparta la vista, pero su hermano lo obliga a ver los miles de cadáveres que ha dejado el desastre natural. Esta imagen lo persigue toda su vida, recordándole que el modo de vencer sus miedos es enfrentándolos.
Ya de joven Akira decide estudiar Bellas Artes, sin embargo, teme ser un mal pintor. Su miedo sumado a su amor por el cine, lo impulsan empezar en 1936, a trabajar como ayudante del director Kairo Yamamoto en los afamados estudios Toho. A Kurosawa el puesto le queda chico y no tarda en encargarse de los guiones de otros realizadores. Siete años después, con 33 años de edad y en plena Segunda Guerra Mundial, debuta como director en el filme “La leyenda del gran Judo” (1943). Pero no es hasta 1950 que obtiene el reconocimiento internacional con su magnífica película Rashomon con la que gana el León de Oro de la Mostra de Venecia y un Óscar.
El éxito le permite a Kurosawa trabajar con mayor libertad en sus nuevos filmes, basándose, sobre todo, en obras de autores europeos como Dostoievski, Shakespeare o Máximo Gorki. Durante los siguientes años obtiene el aplauso del público. Sin embargo, esto cambia en 1965, cuando su película “Barbarroja” sufre el rechazo de la crítica y los espectadores. Sucede lo mismo con su siguiente obra “Dodes Ka-den”. Debido a esto Akira sufre una gran depresión e intenta suicidarse en 1971.
En 1975, luego de su fracaso en Japón, Kurosawa logra que las autoridades soviéticas financien sus nuevos proyectos. Gracias a ellos logra concretar el filme “Dersu Uzala”, obra que lo lleva a conseguir su segundo Óscar y recuperar el aplauso internacional.
Luego de una vida dedicada al séptimo arte, Akira Kurosawa fallece a los 88 años el 6 de septiembre de 1998 en su casa de Seijo, Tokio (Japón), víctima de una hemorragia cerebral. Kurosawa, gracias a su perfeccionismo y exigencia en su filmografía, ha servido como figura de inspiración para muchos de los más grandes directores contemporáneos y será siempre recordado por su fantástico aporte al mundo del cine. Hasta siempre, Akira Kurosawa.