CULTURA. Santiago (Por Johan Cano Valencia)

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Un hombre viaja en un tren y no sabe quién es. Ha perdido la memoria producto de los años que han pasado por su vida solitaria y deteriorada. Su nombre es Santiago y viaja acompañado por una hija suya que él, probablemente, ni recuerda. Este es el inicio del libro titulado “Santiago” de la escritora tacneña Gabriela Caballero Delgado.

Ganador del Premio Nacional de Cuento Electro Puno 2006, el relato nos ofrece una historia circular que inicia con una serie de descripciones, reflexiones y recuerdos (a bordo de un tren) y que culmina, con un fatal desenlace (en el último vagón del mismo). A través de un magistral uso del “flashback” (salto temporal hacia atrás), se narra la azarosa vida de Santiago y de su familia.

El cuento utiliza la técnica del narrador-personaje: será la hija de Santiago quien, a través de sus palabras, nos contará la historia de su padre. Inicio, apogeo y declive aparecen a través de las palabras de ella, que nos narra la crisis de su familia, pero también la suya misma. Todo nos llega, paradójicamente, a través de una serie de recuerdos que nos explican cómo es que Santiago perdió la memoria.

El personaje de la hija está muy bien caracterizado. Ella se presenta como una mujer que cree que puede “escaparse de sí misma”, pues ha cometido una serie de errores. Quizás el más importante fue dejar a su padre solo y marcharse “a la capital para iniciar sus estudios universitarios”.  Siente que se equivocó al irse del pueblo, que la capital es una “ciudad sin alma”, que solo le ha dejado “heridas”, que ha fallado y, quizás por ello, se  avergüenza a tal punto que el personaje nos oculta su nombre durante todo el relato.

El manejo del lenguaje está marcado de una notoria oralidad (no puede ser de otra manera si es un personaje quien narra la historia). También abundan las descripciones, las reflexiones y los juicios de valor, propios de una voz que recuerda y analiza lo vivido. Llama la atención la construcción de algunas frases cargadas de lirismo. Así, expresiones como “soñabas con la posibilidad de muchos mundos” o “ansié que el tiempo y el miedo pasaran de largo sin tocarte” nos causan una sensación de nostalgia, angustia y desesperación, que nos reflejan el estado de la narradora.

Todas estas razones hacen de “Santiago” un gran relato. Sin duda, una buena muestra de narrativa peruana que reafirma el talento y la capacidad de Gabriela Caballero para contarnos buenas historias.

(En la imagen, la narradora, profesora y esayista Gabriela Caballero. Foto tomada de internet)

 

 

 

 

 

 

 

Artículo escrito por Johan Cano Valencia, licenciado en Literatura y Lingüística, editor de la sección de cultura de HBA Noticias, columnista y colaborar de algunos diarios de Arequipa y profesor de secundaria.