CULTURA. Junio: Mes de la cultura afroperuana (Por Urpi Jara Neyra)

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El Perú es el país de todas las sangres, pero el mes de Junio en especial es el mes de la sangre afroperuana. Es por es que en todo el país celebraremos a golpe de cajón, una serie de expresiones culturales vinculadas a esta cultura tan importante y tan presente en nuestro país.

En Arequipa, los festejos ya iniciaron. Así, el pasado martes 13 de junio, a las 7:30 de la noche, se realizó el evento cultural titulado “Afroperuanidad, nuestra sangre”. Se trató de una exposición colectiva, en la que se mezcló el cine, la pintura, el canto, la actuación y el baile. Participaron dos instituciones la Universidad Nacional de San Agustín y el Colegio Alternativo Acuarela del Sol.

El espectáculo estuvo de maravilla y los roles esta vez fueron diferentes. Al inicio, los espectadores estuvimos alrededor del patio, respetando el espacio central en él que pensamos se llevaría a cabo la performance. Sin embargo, nos llevamos una grata sorpresa, cuando nos dimos cuenta de que el patio sería para nosotros y los balcones y las gradas para ellos.

Junto con el sabor y el ritmo de la cultura afroperuana, los estudiantes hicieron suya esa noche, al final como dijo don Ricardo Palma: “El que no tiene de inga, tiene de mandinga”. Resaltando precisamente el lado “mandinga” de los estudiantes, fue que ellos decidieron presentar un corto elaborado por muchachos del segundo grado del Colegio Acuarela del Sol.

El pequeño filme hablaba de la esclavitud de los africanos traídos al Perú por los conquistadores, y era una invitación para aceptar la DIVERSIDAD de nuestro país, una palabra que frecuentemente escuchamos, pero todavía no encarnamos. Por lo que resulta doblemente magnífico que sean estudiantes tan pequeños los que nos insten estos a evitar la discriminación, a darnos cuenta que detrás de todas las diferencias que parezcamos tener formamos parte de una sola raza: la humanidad

Al finalizar el corto el presentador nos invitó al centro del patio, los espectadores tímidamente invadimos el centro. De pronto, en la parte superior de las gradas se escucharon las congas, unas jovencitas aparecieron en los balcones y unos jóvenes en las gradas. Ellos contaron que los trajeron de África y que llegaron al Perú no en medio de poco sufrimiento. Los jóvenes descalzos y vestidos de blanco bajaron las gradas bailando festejo, llegó el turno de las jovencitas con vestidos coloridos que bailaron al son de la música hasta llegar al patio. Luego entraron otros hombres con lampas, cañas de azúcar, cestos y los pantalones remangados. Infaltable el sombrero que usaban en tiempos de esclavitud para cultivar caña de azúcar, en largas y duras jornadas, para que retrocedamos en la historia. Todo acompañado con la música de Eva Ayllón.

Los aplausos se hicieron escuchar y después de un breve silencio, todos nos encaminamos hacia las gradas, rumbo al segundo piso. Ahí nos esperaban otra vez los estudiantes de Acuarela del Sol que esta vez nos ofrecieron, a ritmo de cajón, la última performance de la noche que terminó con aplausos.

Un detalle curioso llamaba la vista al salir: en las paredes del salón estaban las pinturas de los estudiantes de la Escuela de Arte de la UNAS que mostraban la expresión de la cultura afroperuana. Mientras camino hacia la salida pienso en toda la herencia de la cultura afroperuana y lo que esta ha cambiado con el tiempo, en la nueva identidad que ha id formando.

Al final, me queda claro que la cultura afroperuana es parte de la peruana y que ya se ha ganado un sitial en este país, y que forma parte de la maravillosa la DIVERSIDAD que muchos todavía no han aprendido a valorar y a respetar. Ver a las nuevas generaciones con una mentalidad diferente y haciendo un homenaje a esta cultura, me hace recobrar la esperanza de que algún día quizás nos desprendamos de estos vanos prejuicios que traemos como una herencia funesta.

Artículo escrito por Urpi Nelly Jara Neira.