CULTURA. En memoria de Chopin (Por Johan Cano Valencia)

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Es el año 1810, en una aldea de Polonia, una pareja de esposos acaba de tener un niño. Todavía no lo saben, pero ese niño será un genio musical: ese bebé polaco es Fryderyk Chopin.

Fryderyk creció junto a sus tres hermanas. Sus padres fueron Mikolaj Chopin, un francés emigrante, y y Tekla Krzyzánowska, una mujer con un pasado ligado a la nobleza polaca. Ambos, siempre estuvieron apegados a la cultura, por lo que, desde pequeño, en la casa de los Chopin siempre se respiró un amor por el arte en general.

La familia se trasladó a Varsovia, pues el padre obtuvo un puesto en un liceo de dicha ciudad. Allí recibiría el pequeño Fryderyk sus primeras clases de piano y desarrollaría gran parte de su sensibilidad. Tuvo un ambiente familiar cálido y un gran afecto hacia sus hermanas. Incluso sería, precisamente, una de sus ellas (Ludwika) la encargada de iniciarlo en el aprendizaje del piano.

Pronto, las clases de Ludwika serían insuficientes, pues su talento destacaba a pesar de sus 6 años. Por tal motivo, sus padres decidieron contratar a Wojciech Żywny, un violinista amante de Bach y Mozart que perfeccionó el talento de Fryderyk.

A los 7 años, el pequeño Chopin compone su primera obra musical y a los 8 da su primer concierto. Esto le ganó el reconocimiento y la fama en Varsovia, que empezó a considerarlo como un niño prodigio, a la altura de Mozart.

Siguieron los conciertos y con los viajes por toda Europa. Su progreso en el piano sería notorio (conocer a Paganini -virtuoso violinista- lo hizo desarrollar un estilo de gran complejidad en el piano). Su fama aumentó y esto le permitió conocer y entablar amistad con grandes artistas como Liszt, Mendelssohn, Schumann, Hugo, y Delacroix.

En este periodo, conoció a la baronesa Dudevant, una mujer muy cuestionada en su época, pues era divorciada (con dos hijos) y además escritora (su pseudónimo era George Sand). Chopin se enamoró de ella y tuvieron una relación. Sand se enamoró del talento de Fryderyk, pero siempre lo vio como una figura débil. Incluso en una de sus novelas la figura de Chopin aparece como un adolescente sensible y celoso. Esto hizo que Sand y Chopin se separaran.

Después del rompimiento, Fryderyk siguió tocando y su salud, siempre frágil, empeoró. A medida que continuaba su última gira, su vida fue extinguipéndose cada vez más (prácticamente fue como el canto de un cisne). Finalmente, un día como hoy, un 17 de octubre de 1849, murió a causa de una tuberculosis.