CULTURA. El pisco es de las empresas (Por Plinio Condori Delgado)

0
302
Imagen tomada de internet

Los últimos días hemos escuchado mucho a cerca de la defensa del Pisco, del origen de este, del porque un municipio en Chile sancionará a los establecimientos que expendan Pisco peruano. Hemos oído hablar de la prohibición que tiene esta bebida alcohólica peruana para participar en un importante evento internacional con esta denominación.

A lo largo del pasado mes los noticieros nos invadieron con reportajes, algunos muy entretenidos y otros muy patrioteros, sobre el “verdadero” origen de la “bebida nacional”, nos ha inundado con la “indignación”, el robo, la sinvergüenzura de un país que se niega a aceptar “nuestras verdades”. Hemos oído, visto, leído tanto en estas últimas semanas sobre el Pisco, que más de un mortal de a pie se siente ahora experto en Pisco y se indigna porque Chile nos robó territorio, ahora, nos roba nuestra cultura, nuestros postres, nuestra comida y nuestra “bebida nacional”. Todos ahora somos muy patriotas y preocupados por nuestro legado al mundo, nuestra cultura y nuestra riqueza.

Sin embargo, lo que todos, o la gran mayoría no sabe o no quiere saber, es que durante siglos nuestro país, sus habitantes, sus gobernantes,  sus empresarios, sus oligarcas y su burguesía han permitido sistemáticamente este robo de nuestra cultura una y otra vez. Pero los de “a pie” solo nos indignamos de vez en cuando, cuando está de moda y, como se dice ahora, “creamos tendencia”, lo hacemos “viral”. Pura fachada.

Me pregunto: ¿hasta cuándo durará esta indignación y este sentimiento patriotero repentista? ¿hasta cuando dejaremos de preocuparnos por la “peliculina” de la semana, por el show mediático de los realitys, por la final de Yo Soy o por otras cosas menos trascendentales en nuestro país, cuando realmente hay cosas porque preocuparse y así evitar nuevos robos de nuestro legado al mundo? A pocos les importa realmente nuestra cultura, nuestro medio ambiente, nuestro erario público, pocos se interesan con o sin modas.

Nos indigna que un municipio chileno prohíba el ingreso, venta y consumo de nuestras bebidas con la denominación de Pisco. Sin embargo, esto también lo hace el Perú desde 1995 y al parecer nadie se ha enterado  o a nadie le importa. Ambas medidas son, a mi parecer, completamente estúpidas y cínicas. Son esencialmente por dinero, de empresarios y autoridades escasas de inteligencia, que no saben competir dignamente en un mercado internacional y que quieren que nos llenemos de patriotismo chauvinista para que ellos se llenen los bolsillos, como siempre ha sucedido. Y, nosotros “los de a pie”, solo somos una marioneta que se exalta, se indigna, se siente patriota por una bebida, que aunque nos encante, estoy seguro,  no nos ocasionaría una discusión o pelea con algún amigo chileno, si lo tuviéramos.

En el fondo, la discusión o la pelea  es solo de los empresarios que, al no poder competir dignamente, buscan cerrarse las puertas el uno al otro, buscando excusas tontas. Nosotros solo estamos haciendo el papel de “tontos útiles”, simples marionetas.

No pretendo, minimizar el Pisco, ni su historia, su origen o la cultura alrededor de ella. Pero me parece por demás de ociosos el seguir enfrascándose en esa discusión. Sobre todo si se aborda como si fuera una cosa de suma importancia, de asunto y preocupación nacional, o un robo cultural. Todos los días nos están robando, nos estamos robando y nadie dice nada, nadie se indigna, nadie se pone la camiseta peruana para defender, por ejemplo, la devastación forestal en nuestra selva, la contaminación del agua, por parte de las empresas mineras, o la lucha de campesinos peruanos por defender sus tierras. Ni que decir del robo de los políticos, del enriquecimiento de nuestros gobernantes, de la corrupción enraizada en el Perú, de la prepotencia y del abuso de poder de muchos funcionarios públicos.

Por esas razones, nadie se indigna, nadie hará cuestión de Estado ¿Total?, lo más importante ahora, es el verdadero origen del Pisco, el porqué lo prohíben en Chile y claro, la final de la Champions, el nuevo novio de Rosángela, o la nueva trampa del loco Vargas. ¡Salud! Pero esta vez no con Pisco, sino con chicha de jora, la verdadera e histórica bebida nacional.

Artículo escrito por Plinio Condori Delgado, docente de historia y música, músico profesional y gestor cultural.