CULTURA. El cine en los últimos 40 años (Por Johan Cano Valencia)

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Aunque muchos parecen no darse cuenta, el cine es una extraordinaria herramienta para la crítica, el análisis y la reflexión. Hijo de la literatura (específicamente del teatro) y de la fotografía (que luego devino en filmación), heredó de las letras la capacidad para hacernos pensar a través de historias. Ver un hombre en la pantalla grande que muere producto de la violencia, nos hace cuestionar nuestra propia violencia y sus consecuencias.

La pantalla es un espejo gigante y en él nos reflejamos. Aciertos, errores y miedos aparecen a todo color y en grandes proporciones tratando de despertar nuestra inteligencia, prácticamente a gritos (aunque algunos parecen seguir sin darse cuenta). En los últimos cuarenta años, muchas han sido las preocupaciones que han invadido nuestras vidas y que, por lo tanto, han sido llevadas a la industria fílmica de una manera magistral. Todas grandes razones para llamarlo con razón el “sétimo arte”. En las siguientes líneas, haremos un análisis de algunos de los últimos tópicos más importantes.

En primer lugar, fueron las máquinas y nuestra relación con ellas lo que nos quitó el sueño. Terminator, Wall-E, Yo Robot, u Odisea en el espacio 2001 surgieron para mostrar el temor que teníamos hacia la tecnología. La tecnología podría terminar saliéndose de control y jugándonos en contra, la cuestión era si la tecnología terminaría siendo algo positivo o un terrible mal.

Luego el tema en discusión fue la vida en otros planetas. ¿Vendrían alguna vez los alienígenas? ¿Cuáles podrían ser sus intenciones?. Esto terminó en un dilema mucho más preciso: ¿serán los extraterrestres seres  amables o tendrán actitudes violentas? Las teorías no se hicieron esperar y llegaron Día de la Independencia, E.T., Mi amigo Mac y toda la saga de Alien. Todas versiones sobre la posible bondad o maldad de los habitantes de otros planetas.

Nos acercábamos al año 2000 y el temor por el “fin del mundo” se hizo popular. La pantalla, otra vez fiel reflejo, mostró este pánico que se prolongó incluso después del inicio del nuevo milenio. Así surgieron Armagedón, Impacto Profundo, 2012, y toda una serie de películas que mostraban profecías sobre el fin del mundo. El hombre sentía terror y pensaba por primera vez en si la vida podía terminarse.

Producto de las películas apocalípticas, este temor por la destrucción de la especie evolucionó hacia mejores respuestas y hacia nuevas cintas. Con ello, vino la conciencia sobre el medio ambiente y sobre el cómo este podría acabar con la tierra y la vida del hombre. El final estaba en manos de los seres humanos que serían los responsables de destruir el planeta tierra que terminaría con terribles cambios climáticos que producirían la destrucción de la raza humana. Así llegaron El Día después de Mañana, Interestelar, La Falla de San Andrés, Terremoto, y muchas más.

Los cuatro grandes tópicos del cine, de las últimas cuatro décadas, todavía están presentes y se observan aún en las pantallas. Nos ayudaron y nos ayudan a reflexionar sobre estos dilemas tan importantes (que en algunos casos todavía falta resolver) y sobre la forma de actuar del hombre frente a estar interrogantes. Pero la pregunta ahora es ¿Qué otros males o problemas nos aquejarán? ¿Hacia qué nuevos dilemas girarán las películas? ¿Cuáles serán los próximos males del mundo?

Mientras escribo estas líneas, en mi computadora, pienso en el mundo virtual y toda la serie de nuevas ventajas y desventajas que este representa. Estoy a punto de subir esta columna y me quedo conforme con dejarles la pregunta que al final no solo trata sobre el cine, sino también sobre nosotros. Al final el cine somos nosotros mismos.